
Me echó un cable la lluvia, yo andaba con paraguas y ella no
-”¿A donde vamos rubia?”.
-”A donde tú me lleves”. -Contestó.
Así que fuimos hasta mi casa. -
”Que es el polo”-Le advertí. -
”Con un colchón nos basta, de estufa, corazón, te tengo a tí”.
Recalenté una sopa con vino tinto, pan y salchichón. A la segunda copa,
-¿qué hacemos con la ropa?, -preguntó.
Y yo que nunca tuve más religión que un cuerpo de mujer,del cuello de una nube aquella noche me colgué.
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