
Ojalá fumara. tengo la sensación de que con un cigarrillo entre mis dedos todo sería menos duro; yo tendría más mundo, si fumara. Me lo acercaría a los labios con cierto desdén, y con el ademán de la calada demostraría a las cuatro paredes de mi habitación que me importa todo una mierda, porque con ese gesto, las cosas pueden dejar de importarte. Pero sin ese gesto, todo se vuelve doloroso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario